El ex primer ministro malasio fue declarado culpable de corrupción con un fondo estatal

Najib Razak fue hallado este martes culpable de siete cargos de corrupción vinculados al primer juicio por el desfalco multimillonario del fondo estatal 1Malasia Development Berhad (1MDB).

La decisión en Tribunal Supremo de Kuala Lumpur, donde el juez Nazlan Ghazali dictaminó en una larga lectura de más de dos horas que, según los argumentos presentados por la fiscalía, el acusado tenía conocimiento de las transferencias de dinero a su favor y rechazó los alegatos de la defensa.

El magistrado, no obstante, pidió un receso temporal antes de decidir si proceder o aplazar, tal como solicita la defensa, el anuncio de la condena, con penas máximas de entre 15 y 20 años por los tres cargos de lavado de dinero, tres de abuso de confianza y otro de abuso de poder.

El acusado, quien anoche en varios mensajes publicados en su perfil de Facebook dijo estar “preparado para limpiar su nombre” y que el proceso “no terminará” con la decisión de hoy, todavía cuenta con la posibilidad de apelar la sentencia y mantener así su libertad bajo fianza.

Este primer juicio, que comenzó el 3 de abril de 2019, gira en torno a tres transferencias de un total de 42 millones de ringgit (9,88 millones de dólares o 8,44 millones de euros) de SRC International, filial del 1MDB, a las cuentas privadas de Najib.

El ex mandatario, que gobernó el país desde abril de 2009 a mayo de 2018, se declara inocente y asegura que fue engañado por el empresario malasio Jho Low, otrora asesor cercano del dirigente y quien permanece huido de la justicia.

La trama de corrupción de 1MDB salió a la luz en 2015, cuando una investigación periodística expuso el desvío multimillonario desde el fondo estatal a las cuentas privadas de Najib, fundador del fondo y por entonces primer ministro de Malasia.

Najib, sobre quien penden otros 35 cargos de corrupción y otros cuatro juicios, y sus asociados desviaron a sus cuentas privadas 4.500 millones de dólares (3.840 millones de euros) procedentes del brazo inversor del Estado malasio, un escándalo que propició su caída del poder en 2018.

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